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Netflix es la Cultura

9:05 p.m. santi varde 0 Comentarios Categoría : , ,


“¿Esta en Netflix?” suele ser la primera pregunta que te hace cualquier persona cuando le mencionas una serie o película. Y es que Netflix se volvió el lugar de referencia a la hora de buscar que ver o incluso, para más de uno, el único lugar.

Esto tiene su lógica y sus problemas. Porque Netflix es cómodo, es fácil, es rápido, pero también es muy -pero muy- limitado.

Si bien es cierto que la empresa se esfuerza por ofrecer contenidos “para todos los gustos”,a cualquiera que haya entrado buscando algo específico le va a sonar la leyenda casi burlona “contenidos relacionados a…”. Esa es la forma de Netflix de decirte “Che mirá, no lo tengo, pero tengo esto que es más o menos parecido”.

En ese punto hay dos alternativas. La que parece más difícil -pero es tal vez más integra- consiste en irse por donde uno vino y buscar lo que se quiere ver en otro lado.

La que parece más fácil -siendo “parece” la palabra clave- es entregarse al mazo de cartas marcadas que es el menú principal, en el que se muestra no tanto lo que gustaría mirar, sino lo que Netflix quiere que veas. En otras palabras, terminas eligiendo algo entre una lista de cosas que no te interesaban en primer lugar.

Los que eligen la segunda opción, últimamente, son mayoría. Por eso es que todos conocemos a más de una persona que, en cuanto Netflix tira una serie nueva, la ven entera antes de que toque el piso.
El problema es que, cuando empiezan abundar las personas que eligen así, la cosa empieza invertirse. Netflix pasa de intentar ofrecer cosas para todos los gustos a convertirse, a través de todo lo que cuelga -ajeno y propio- en un formador del gusto popular.

Esto es un dilema viejo estilo el huevo y la gallina, que ya se planteó varias veces con otro medios de comunicación. ¿La televisión dá basura porque es lo que a la gente le gusta? ¿O a la gente le gusta la basura porque es lo que dá la televisión?.

La diferencia es que en el caso de Netflix - o cualquier plataforma de streaming- esto es un poco más intencionado, después de todo tienen sus célebres algoritmos para intentar meterte lo que quieren en función de lo que ya saben que te gusta.

Ok, sé que puede sonar un poco a conspiración paranoica. La posta es que esto no es algo ni bueno, ni malo, ni tampoco sacado de 1984. Es simplemente una empresa intentando hacer negocios. Y, si lo vemos en la práctica, hay varios ejemplos que seguro todos ubican y que muestran un poco de lo que estoy hablando.


EL EFECTO “CASA DE PAPEL”


El ejemplo más reciente en el que quedó demostrada la capacidad de Netflix para llegar al público es, para mí, “La Casa de Papel”.

El programa pasó más o menos desapercibido por la televisión española. Cuando entró a Netflix se convirtió en un boom en todos los países de Latinoamérica, al punto que la plataforma terminó relanzandola en España, con muchísimo éxito.

Honestamente, la serie no la ví y no tengo muchas intenciones de hacerlo. Acá no importa si es buena o mala, lo que importa es lo que pasó cuando apareció en la órbita de Netflix, que funcionó como una segunda vida, amplificada y explotada al máximo, poniendo a sus servicio muchas herramientas que la televisión tradicional no tiene.

Esto se intentó repetir con varias series y películas, aunque el resultado fue desparejo.


EL EFECTO “NEO STRANGERS THINGS”


No hay dudas de que Stranger Things sigue siendo uno de los mayores hitazos de Netflix, especialmente si hablamos de series originales de la plataforma. Y si bien después de eso tuvo varias series de éxito, muchos siguen esperando algo que sacuda el piso de una forma parecida.

La espera del nuevo Stranger Things se notó de los dos lados. Del lado de Netflix, aprovechan cualquier lanzamiento más o menos parecido para tildarla de ser “la nueva Stranger Things”. Del lado del usuario, hay un regimiento de boludos viéndose cualquier serie que aparece en la web, con el afán de poder decir que fueron los primeros en ver el nuevo gran hit de la plataforma.

Mientras tanto, Netflix sigue metiendo series nuevas y recolectando views a lo loco. Ah y sacando una segunda temporada de Stranger Things, que ni siquiera estuvo muy buena.


EL EFECTO “LICENCE FREE” (O LA AGENDA DE NETFLIX)



¿Por qué Cuevana - en su momento de gloria- tuvo muchas más cosas de lo que cualquier otra plataforma de streaming jamás va a tener? Porque era ilegal y no tenía que lidiar con el tema de licencias y derechos.

¿Por qué Netflix hace cada vez hace más series y películas propias? Porque está hasta las pelotas de negociar licencias y derechos, con todos los quilombos que eso implica.

¿Por qué te intenta meter sus series hasta en la sopa, incluso por encima de cualquier otra cosa? Porque si te convence de ver cosas de ellos, de a poco, se puede ir sacando de encima temas de licencias y derechos que - como ya establecimos- lo tienen hasta las pelotas.

En otras palabras, Netflix tiene su agenda. Y otra vez, esto no es una teoría paranoica, sino una intención declarada por la propia compañía.


EL EFECTO “CARENCIA”



Este efecto se da por omisión. Acá el problema no viene de lo que Netflix tiene, sino de lo que le falta.

Como dije al principio, la oferta de Netflix es muy limitada y rara vez se encuentra lo que uno busca. Esto es esperable, ya que la web no puede tener todo. Pero cuando uno se centra demasiado en una sola web cuando quiere ver cosas, se entra en riesgo de que el árbol tape el bosque. Se termina por invisibilizar todo lo que está fuera de Netflix. Y lo que está fuera es mucho y, en algunos casos, más importantes.


EL EFECTO “CONCLUSIÓN”

Todas estas cosas dan como resultado lo que comentaba al principio. Netflix, desde su aparición en todos los países de habla hispana, creció de ser un mero servicio a un marcador de tendencias. Sino, que alguien me explique el furor que están teniendo las series españolas en Argentina… ¡o lo de la novela de Luis Miguel!

A los que no estamos tan subidos al pony con la N roja, seguiremos mirando con desconfianza el asunto, al menos hasta que salde la gran deuda que tiene con el cine clásico -no tiene casi nada de Wells, Hitchcock o Ford-, el cine de autor -ni siquiera Woody Allen!- o el cine de culto (tiene lo básico y gracias).

En definitiva, con el cine en general…

FIRMA: Alcalde Goldie Wilson
(Y si, hice un post tiraculo!)

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